
Qué late dentro
Automático, manual, cuarzo: los movimientos explicados
El movimiento es la parte de un reloj que nunca ves y que en buena medida pagas. Saber qué hay dentro te dice lo que costará tenerlo y por qué unos cuestan diez veces más que otros.
Cuerda manual
El más antiguo: giras la corona, un muelle real almacena la energía, un tren de engranajes la libera por un escape que late varias veces por segundo y un volante marca el compás. Se le da cuerda cada mañana; la reserva de marcha va de cuarenta horas a más de una semana. Los movimientos manuales son finos, elegantes y la elección para relojes de vestir y para quien disfruta del ritual.
Cuerda automática
Un movimiento manual con un rotor con peso que gira al mover la muñeca y le da cuerda al muelle por ti. Llevado a diario no se para nunca; guardado en un cajón se para en uno o dos días y hay que ponerlo en hora. Algo más grueso que los manuales. Es el estándar de los relojes deportivos y de diario.
Cuarzo
Una pila hace vibrar un cristal de cuarzo a una frecuencia precisa, un circuito integrado cuenta las vibraciones y un pequeño motor mueve las agujas. Preciso hasta unos segundos al mes frente a unos segundos al día de los mecánicos, barato de fabricar y barato de mantener. Existen movimientos de cuarzo de gama alta perfectamente respetables, pero el reloj mecánico es el objeto de lujo porque es más difícil de hacer y un placer de tener.
De manufactura o de proveedor
Muchas marcas compran movimientos a fabricantes especializados como ETA, Sellita o Miyota y los acaban según su propio criterio. Otras diseñan y fabrican los suyos. Los movimientos de manufactura son un motivo de orgullo y a menudo de precio; los de proveedor son robustos, baratos de revisar y fáciles de reparar en cualquier parte. Para un primer reloj, un movimiento de proveedor bien acabado no es ninguna renuncia.
Complicaciones
Todo lo que va más allá de horas, minutos y segundos: fecha, día, cronógrafo, GMT, fases lunares, indicador de reserva de marcha, calendario anual y perpetuo, repetición de minutos y tourbillon. Cada una añade piezas, grosor y coste. La fecha y un segundo huso horario son las complicaciones que la gente usa de verdad.
Revisión
Cada cinco o diez años un movimiento mecánico se desmonta, se limpia, se lubrica, se le cambian las piezas gastadas y se vuelve a sellar la caja. Cuenta con varios cientos por un movimiento sencillo en un relojero independiente y con bastante más de mil en el fabricante si la pieza es complicada. Los relojes de cuarzo necesitan una pila cada dos a cinco años y una revisión de juntas.
Juzgar un movimiento
Mira por el fondo si lo tiene. Un acabado parejo en los puentes, cabezas de tornillo pulidas, cantos biselados y un rotor suave dicen que alguien puso cuidado. Pregunta por la precisión: un certificado de cronómetro (COSC) garantiza un movimiento mecánico dentro de unos pocos segundos al día. Pregunta por la disponibilidad de piezas: un movimiento de un fabricante especializado se podrá revisar durante décadas.
Preguntas que nos hacen
¿Merece la pena un reloj de lujo de cuarzo?
Por precisión y por poco mantenimiento, sí. Por reventa y por el placer de la mecánica, un movimiento mecánico conserva mejor el valor.
¿Un reloj automático necesita un cargador?
Solo si tienes varios y quieres tenerlos todos en marcha. Si no, dale cuerda y ponlo en hora cuando te lo pongas; es cosa de un minuto.
¿Qué significa COSC?
El instituto suizo de control de cronómetros. Un movimiento certificado por el COSC se ha probado para marchar entre menos cuatro y más seis segundos al día.


